¡Quiúbule, mi raza!

Les comparto con orgullo el fruto de nuestra tierra: el chiltepín, ese que muchos llamamos EL ORO ROJO. Aquí en Baviácora, Sonora, el sol, el agua y la gente buena se juntan para hacer crecer esta joya que nos representa ante el mundo.

Cada planta, cada chiltepín, es fruto del esfuerzo, de las manos que aman el campo y de la ilusión de ver a Sonora más viva que nunca.

Desde Baviacora, con el alma en la tierra.

Soy aficionado a las historias de éxito que hay detrás de cada producto que llega a nuestras mesas, y eso me está llevando a conocer Sonora, cada estado, el alma y los corazones que hacen posible que exista el sector primario.

Me gusta mostrarle al mundo lo que hay detrás de alimentarnos: ahí se abre la pesca, la ganadería, la agricultura… mi afición por descubrir la historia detrás de cada producto que nos nutre.

“No hay mayor amor que ver tierra mezclada con agua y ver que de ahí nace vida.”